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Anecdotario sobre Azanza
Año 1692

La primera casa abacial en  Azanza la compró el Obispado a Diego de Olazagutía, vecino del lugar por el precio de 250 ducados en fecha 21-6-1692. Estaba situada enfrente de la Iglesia. Funcionó como tal hasta el año 1825 en que por encontrarse en malas condiciones fue derribada construyéndose la que actualmente existe. Hoy sirve como edificio social para los habitantes del lugar.

Año 1721

En los comunicados cursados por la autoridad eclesiástica al Abad de Azanza, Pedro de Gulina, se le hace incapié para que enseñe a los niños feligreses el catecismo del Padre Eusebio de Nuremberg (sic) en el idioma vascuence, su lengua materna, dado que  no entienden el castellano. 

Año 1761

Al acceder a la iglesia del lugar llama la atención los hermosos arcos de entrada al atrio. Fueron ejecutados por el maestro cantero Juan Bautista Artola, vecino de Huarte-Araquil, que cobró por el trabajo la suma de 119 ducados. Si bella es la estructura de éstos, no le va a la zaga el que cubre el pórtico, realizado en piedra de sillería por Juan de Dubroc, cantero residente en Goñi. Cobro 90 ducados por la obra. Así mismo llama la atención las losas que cubren el suelo a la entrada de la Iglesia. Da la impresión se haber servido en tiempos como estelas de enterramientos dados los caracteres grabados en ellas. Actualmente están ilegibles por el desgaste sufrido.En estas fechas se abonan a Juan Miguel de Arévalo, maestro carpintero, 48 ducados por el material y ejecución de las puertas de la Iglesia y otros 24 ducados a Pedro Irurzun,cerrajero vecino de Estella, por los herrajes y clavazón de la misma. ¿ Serán las actuales?

Año 1806

En el año citado de 1806 el abad del lugar cursa al obispado una solicitud en demanda de autorización para reparar el retablo del templo por encontrarse muy deteriorado. Recibido el permiso saca a subasta las obras, presupuestando Francisco Beci, maestro dorador natural de Canobio, Italia, en 90 pesos fuertes el coste de la reparación, pintado y dorado.
No debieron llegar a un arreglo, pues, en fecha 10-6-1806 se cursa la correspondiente autorización para iniciar las obras, a favor de Valentín Echarri, maestro pintor, vecino de Asiáin y a Luis Cabanzón Gómez, vecino de Isla, Santander, bajo el precio de 400 pesos fuertes. Aparte de la reparación, pintado y dorado del retablo, deben realizar el pintado interior de la Iglesia, (¿serán las actuales tan deterioradas?) hacer un "monumento" nuevo y abrir una ventana al exterior en la capilla de Santa Catalina. Para reparar el retablo debió desmontarse si hacemos caso al cargo de 172 reales cursado por el citado Echarri como arreglo de los desperfectos habidos en el traslado y montaje.

Año 1814

Se realiza inventario de los bienes de la Iglesia, anotándose que, para atender a las urgencias y gastos de la guerra (Independencia), se vendieron, pevia licencia y autorización otorgada por D. Miguel Marco, vicario General de la Diócesis, los objetos siguientes:
Una Cruz
un Cáliz pequeño y otro regular
un Copón
Un incensario con su naveta y cuchara
las vinajeras con su platillo
dos porta-paces
Todo ello de plata.          
(No indica el montante de la operación)

1824

Todos sabemos que el Angel de Aralar es muy viajero y que desde tiempos antiquísimos recorre durante el año multitud de pueblos de la geografía navarra impartiendo bendiciones sobre los campos. Siempre me he preguntado el porqué de tal costumbre cuando nada relacionado con la agricultura se comenta en el origen de la fábula de Teodosio y el Angel y desde qué años parte  el peregrinage. Sabemos que el nacionalismo vasco años atrás le eligió como su patrono, mas nada se dice de cuándo datan sus correrías. Hoy realiza los viajes cómodamente instalado en coche, pero hubo un tiempo que viajaba a lomos de cabalgaduras- caballos, mulas o machos- acompañado de un servidor o "hermano", debiendo aguantar toda suerte de inclemencias.
Uno de los pueblos donde bajo ningún concepto podía faltar ha sido y será Goñi pueblo, en el valle de su mismo nombre, cuna de la leyenda y origen del mito de Teodosio y San Miguel. En la actualidad acude al valle tras permanecer una semana en la Ciudad de Pamplona, siempre en la misma fecha.
Antiguamente no debía ser de esta forma si hacemos caso a lo ocurrido el año 1824. 
En este año, en fecha 24 de Diciembre, llegó al lugar de Azanza en su anual visita al valle.  El destino era el pueblo de Goñi, mas hubo de detenerse en el citado Azanza, debido a encontrarse el antedicho en cuarentena por causa de una epidemia. La mayor parte de sus habitantes se encontraban enfermos y sacramentados dada la virulencia de la enfermedad, muriendo por su causa cuatro jóvenes.
Ante ente esta contingencia, y por si acaso, permaneció el Angel hasta el 30 del mes sin atreverse a llegara Goñi, realizando su entrada una vez que hubo decrecido la mortandad. Dice el cronista que su llegada propició que se amortiguara el peligro y posterior desaparición de la epidemia.( No aclara de qué se trataba).
Lo de atribuir a la intercesión de los santos la erradicación de los males físicos en las personas como corregir los estragos de la Naturaleza, era creencia común en la mayoría de las gentes.  De ahí la multitud de romerías, novenas y ceremonias religiosas y la adjudicación a diversos patronos de importantes poderes contra los arrebatos de los elementos en la creencia de sus poderes contra los desvaríos atmsféricos.
 El año 1894 el pueblo de Ibero,  con ocasión de una plaga de piojo que había atacado a la sementera de las habas, solicitó de la Autoridad Eclesiástica el adelantamiento de la visita del Angel de Aralar para que bendijera los campos, en la creencia de que su sola presencia eliminaría la calamidad.
Tres días más tarde llegó la respuesta, notificando la imposibilidad del desplazamiento al no estar previsto en su calendario. Archivo de Ibero, año  1894 
¿Fue el miedo al ridículo lo que impidió su presencia? Hoy nadie en su sano juicio cree en este tipo de "milagros" pero, en aquellos tiempos, la feligresía atribuía a preces, rogativas e imágenes de Santos, actuaciones sobrenaturales. La fe del carbonero...

Año 1824

Desde tiempos inmemoriales los vecinos de Azanza acudían en romería a la ermita de La Santa Cruz, situada en la cima del monte Sarvil, el día de la fiesta de san Bernabé, 11 de junio, con gran parafernalia. Se partía a primera hora de la madrugada en procesión con la cruz alzada, entonando las rogativas de los santos, para alcanzar la cima del monte a media mañana. Se celebraba la Misa y acto seguido los romeros se asentaban en derredor del edificio para dar cuenta del almuerzo. Como era costumbre ancestral el pueblo ponía a disposición de los caminantes  vino gratis, regalo bien aprovechado  por los asistentes.
Con el paso de los años fue perdiendo importancia al decrecer la asistencia, por lo que el Abad del lugar D. Martín José Marcotegui el año 1824, propuso al pueblo, en vista del escaso interés por acudir en romería a la citada ermita, abandonar su celebración y acudir a la de la Magdalena situada en el término cercano al pueblo respetando el fondo y las formas que se ejecutaban en la anterior.
¿Significa este acuerdo el inicio por parte de Azanza de la visita a su ermita de Santa Mª Magdalena ?
No lo creo, si hacemos caso al contencioso habido entre el Obispado y los pueblos de Urdánoz, Aizpún y Azanza a causa de la prohibición hecha por la Autoridad Eclesiástica en relación con la referida romería el año 1635, pues en ella se anota el concurso de los tres pueblos, lo cual demuestra que los vecinos de Azanza concurrían desde muchos años atrás a la citada, antes que se eliminara la de Sarvil. 
13 Dic 2010
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Ansorena

Ansorena, apellido vasco de significado "casa de Ansó, parte del matrimonio celebrado el año 1658 entre Joan de Ansó con Susana de Arbizu. Hasta esa fecha no era conocida tal propiedad, pues las tierras y casas eran parte del patrimonio de Joanes de Gulina, dueño de la casa "Gulina", en AZANZA.
Este Joanes, casado con Gracia de Larragueta, tenía a su servicio desde niño como criado trabajando sus tierras a Joan de Ansó, nacido en el pueblo de Arteta, sobrino de su mujer, la citada Gracia. 
Cuando fue a tomar estado, Joan solicitó de sus tíos la liquidación de haberes por los años pasados a su servicio.
Para compensarle le hacen donación de:
una casa y su vecindad afrontada con casa de Martín de Arteta y con corral del mismo Gulina,.
55 robadas de tierra de pan traer y una huerta en los aledaños del pueblo.
Dos viñas, una de tres peonadas y de cuatro la otra, sitas en los términos del lugar de Ziriza.
Un buey de cinco años, un rocín de cuatro, dos cabras, un lechón y los aperos de labranza mas la ropa de cama.
La magnánima donación dio origen a la propiedad conocida desde esa fecha como " Ansorena".
Susana Arbizu, su mujer, era nacida en el mismo lugar de Azanza, hija de Miguel Arbizu y de Graciana Ollo, propietarios de casa "Elizalderena" y fue dotada para el matrimonio con cien ducados y la ropa de cama.

12 Dic 2010
Admin · 106 vistas · 0 comentarios
Iglesia

                 
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, dedica.
La fábrica d
   

Iglesia de   San Martín

 La Iglesia, dedicada a San Martín, se sitúa en la parte baja del pueblo y al alrededor de ella se agrupa  el caserío que trepa por la ladera dejando un espacio abierto frente a la fachada del templo. La fábrica del edificio, al igual que la del pueblo de Aizpún, data del siglo XIII aunque se remodeló la cabecera en el XIV.La planta consta de una nave dividida en tres tramos además de una cabecera poligonal que queda oculta al exterior por un ábside semicircular muy alto. A ambos lados del tramo inmediato a la cabecera, se abren pequeñas capillas rectangulares pertenecientes al mismo tiempo de construcción que la Iglesia.Sobre la nave monta una bóveda de medio cañón apuntado jalonado por arcos fajones que apoyan sobre sencillas ménsulas que apuntan tres tramos; a la altura de  las ménsulas y, recorriendo todo el perímetro discurre una sencilla imposta.La capilla mayor se cubre con una bóveda gallonada de nervios del siglo XIV con clave central decorada con el Cordero Místico, apoyando los citados nervios en ménsulas con figuras acurrucadas.El coro es contemporáneo de la fábrica, del siglo XIII, alzándose a los pies sobre tres arcos rebajados. Adosada a la cabecera por el lado de la epístola se encuentra la Sacristía de planta trapezoidal. Al exterior resalta la solidez de la fábrica en la que apenas se abren ventanas, lo cual, unido a la gran altura, le confiere aspecto de Iglesia fortaleza. La nave y capillas mas el ábside se construye con sillarejo a excepción de los contrafuertes de la cabecera que son de sillares; así mismo es de sillares la Sacristía y el pórtico barroco de doble arcada de medio punto sobre pilares.El pórtico cobija una portada gótica del siglo XIV, que se compone de cuatro arquivoltas apuntadas con baquetoncillos entre ellas. La portada presenta capiteles corridos de hojas a dos niveles muy deteriorados. Sobre el pórtico, e introducidos en el muro, existen siete matacanes cilíndricos.La torre, como el resto de la Iglesia, pertenece al siglo XIII, alzándose sobre el tramo de los pies. Es de forma prismática abriéndose en la parte superior dos vanos para las campanas. Junto a la torre, por el lado de la Epístola, se agrega un cuerpo poligonal del siglo XVI en cuyo interior se aloja una escalera de caracol. Esta obra se puede fechar hacia el año 1575, pues en dicho año se estima la obra de cantería realizada en la Iglesia por Domingo Berástegui. La fábrica tanto de la Iglesia como de la torre se halla cubierta con lajas de piedra. Adosada a la torre se encuentra la casa abacial, construcción del siglo XVIII según reza la leyenda tallada en piedra sobre la puerta.El retablo mayor está dedicado a San Martín Obispo y pertenece al neoclásico tardío. Hace las veces de altar un arca del siglo XVII decorada con motivos geométricos. En la capilla del crucero se sitúa un pequeño retablo dedicado a la Virgen del Rosario. Se puede fechar hacia mediados del siglo XVII. En el lado del Evangelio se encuentra la pila bautismal de traza gótica con taza poligonal. En el lado de la Epístola se encuentra el retablo de San José de la segunda mitad del siglo XVI.La Sacristía alberga una talla de la Virgen con el niño, muy repintada y un Crucifijo del mismo siglo. Así mismo existen dos piezas dignas de mención : un cáliz de plata de comienzos del siglo XVII de traza purista  punzonado en la base  y un juego de crismeras de plata del 1700 aproximadamente. También existe una talla muy deteriora de la Magdalena, del siglo XIV, procedente de la ermita de su nombre.   

02 Dic 2010
Admin · 51 vistas · Escribir un comentario
Casas
Casas principales

 FERRANDORENA

La primera entrando al pueblo a mano derecha, muy retocada. Es una de las más antiguas del lugar y lo que actualmente existe, es parte del caserío de otros tiempos. En el siglo XVII era un conglomerado de dos casas mas una torre donde vivieron varias familias emparentadas. El edificio actual luce en la portada un escudo rococó de la segunda mitad del siglo XVIII. Antiguamente fue conocida como Don Ferrandorena, Martizarena o Azcaraterena denominándose actualmente Farrandorena. Fue el origen de la casa llamada Echeverría. Mª Matías Ramírez de Gazólaz, viuda de Martín Amézqueta, dueña de casa y tierras, donó parte de la misma junto con varias fincas por vía de patrimonio a su hijo Juan y, con la ayuda de Juan de Arbizu tío suyo, Abad de Aizpún, encargó la construcción de una nueva, la que hoy conocemos como Echeverría. Por causa de un desgraciado acontecimiento que finalizó con la muerte del marido de María, Martín, suceso descrito aparte, ésta, junto con sus dos hijos y en estado de buena esperanza, trasladó la residencia a casa del tío de su difunto marido Juan Arbizu, abad de Aizpún, donde permanecieron mientras duraron las obras de la nueva casa. Not. Juan Andrés Huici. Año 1729- Nº-42.
El desmembramiento de ambas casas, Ferrandorena y Echeverría, es tema harto difícil al no existir documentación que nos lo aclare. Sabemos que ambas familias estaban estrechamente emparentadas, ambas desde antiguo llevaban el mismo apellido : Arbizu, pero no he conseguido documentar dónde vivían y qué propiedades pertenecían a cada familia. Desde tiempos antiquísimos la familia apellidada Arbizu—Urrutia y sus descendientes detentaron la titularidad de la casa Ferrandorena, abandonando la denominación al mudarse a la nueva morada o casa Echeverría hacia los años 1703 /1710. La familia denominada Arbizu—Ziriza, no figura como propietaria hasta los años 1620 /1625. Por esas fechas Joannes Arbizu, casado con María Ilarregui de la casa Juangorena en Azanza, toma contra sus bienes, sin indicarlos, un censo por valor de 200 ducados para luir otro de la misma cantidad que adeudaba a la casa Gulina del mismo lugar, a favor de Miguel Gaztelu Zorrobiaga, lo que nos hace pensar que algunas pertenencias poseía. Año 1673 en Yaben.
 Una hija de éste matrimonio, María, casó con Joannes Bidaurre, de cuyo matrimonio hubo una hija Joana. Muerto Joanes prematuramente, la viuda María casó nuevamente con Joan Azcárate, natural de Munárriz habiendo seis hijos de ésta unión y dando nombre a la casa. Joana Bidaurre, hija del primer matrimonio de María Arbizu casó con Joan Azcárate, natural de Urdánoz y hubo seis hijos de la unión. El año 1704 este matrimonio luyó parte del censo debido a Gaztelu y Zorrobiaga.
Not Juan Huici--Echauri
A partir de éstas fechas cambia la denominación de la casa pasando a ser conocida como Azcaraterena, aunque por poco tiempo, volviendo rapidamente a ser nombrada Ferrandorena como en origen, que es como se la conoce en la actualidad. Muy reformada, nada denota su antigüedad y el exterior en nada recuerda su pasado.
 
ELIZALDERENA

Frente al ábside de la Iglesia se halla la casa denominada Liserena, en origen Elizalderena.
 Es una construcción de sillarejo de tres alturas con torre desmochada y con entrada de arco de medio punto. En el último piso se sitúa un escudo rococó de mediados del siglo XVIII, que no debe ser el original según se desprende del auto otorgado por el pueblo de Azanza y remitido al Sr. Fiscal.
 “ Con fecha 25 de Enero del año 1725 se reúne el concejo y acuerdan que Juan Martín de Echauri no tiene derecho a ostentar el escudo de armas de hidalguía que ha puesto en la fachada, que son una media luna y dos estrellas, aun suponiendo que son las armas de los Echauris ascendientes del citado Juan Martín, porque antes de que se colocara el actual, existía otro de diferentes armas, del cual, los vecinos tienen dada parte y cuenta a su Majestad, lo cual pueden hacerlo bueno José Pérez de Obanos y Juan de Munárriz, Regidores en aquellas fechas. El que ha colocado Juan Martín no tiene la correspondiente denuncia, por lo que acuerdan poner en conocimiento del Sr. Fiscal para que obre en consecuencia.” Not. Eugenio Azcárate-Asiain.
 El edificio en origen, pudiera ser del siglo XVI, ahora bien, lo que vemos actualmente corresponde al siglo XVIII, concretamente en el año 1711. Martín de Echauri, su propietario, lo estaba reedificando, pues se encontraba en estado tan ruinoso que vivía alquilado en otra casa del lugar. Frente a la entrada se encuentra un hermoso pozo de cantería. Lo hizo Jerónimo de Gandeaga, cantero, natural de Puente la Reyna, por mandato de Pedro de Echauri, Rector de la parroquial de Errazu, hermano de Martín de Echauri, dueño de la casa. Tiene treinta pies de profundidad y costó 420 reales.
 Fue una de las casas más importantes del lugar de Azanza, disfrutando de 338 robadas de tierra con los correspondientes ganados para su cultivo, según inventario del año 1881 mandado hacer por su propietario Alejo Agorreta. Not. Ildefonso O. de Olza-Salinas de Oro.
 Este Sr. casó dos veces habiendo seis hijos de su primer matrimonio y cinco del segundo. Las personas que le conocieron lo presentan como labrador poco dado a sudar en el trabajo y sí mucho en la mesa, alcanzando tal peso que le imposibilitaba para cualquier tipo de esfuerzo por pequeño que fuera. Las malas cosechas, los cuantiosos gastos de familia y los vicios le obligaron a recurrir a préstamos cada vez más considerables, censos que fueron estrangulando la economía, viéndose obligado a enajenar varias fincas e hipotecar otros vienes. Testó la totalidad de los bienes a favor de un hijo de su primer matrimonio, por lo que el resto de la familia hubo de buscar la solución fuera del lugar, excepto Fidel, el benjamín de su segundo enlace, que adquirió por compra la casa y hacienda Archarena, sita en el mismo Azanza.
Pedro Armendáriz, vecino del lugar de la casa del Sastre, le había prestado cantidades a débito hipotecando gran parte de las fincas, y, al no ser satisfechas en su debido tiempo, ejecutó las mismas y compró el resto de las tierras al heredero que vivía en Ujué. En la actualidad un nieto de Pedro ha reformado el edificio y dotándola de toda clase de adelantos, la ha dedicado a casa rural.
 
ECHEVERRIA

Si tomamos la calle San Martín por su cara norte nos encontramos con una hermosa edificación con la fachada totalmente de sillar. Es una construcción con tejado a cuatro aguas guardando una perfecta simetría sus lados. Constituye un cuadrado perfecto y aunque, modernamente, le han adosado un voladizo a la altura del primer cuerpo como terraza sobre la propia huerta, no rompe el entorno y respeta la construcción original. La estructura consta de dos alturas mas gambara, adornándose el frontis con ventanas rectangulares defendidas por rejería antigua. Luce la fachada dos hermosos escudos, barroco el uno y rococó el otro. La construcción del edificio se remonta a finales del siglo XVII o primeros del XVIII al escindirse en dos familias los propietarios de la casa Ferrandorena tal y como he intentado explicar al referirme a la casa Farrandorena. No he averiguado el porqué María Matías Ramírez de Gazólaz, propietaria de la citada casa, abandona su propiedad y edifica una nueva a donde se traslada con sus hijos. Por un proceso habido el año 1692 entre Juan de Arbizu, Abad de Aizpún, contra Pedro de Gulina, Abad de Azanza, sabemos que en esos años se estaba edificando la casa llamada posteriormente Echeverricoa. La mandó edificar Mª Matías Ramírez de Gazólaz, viuda de Martín Amézqueta y sobrina de Juan Arbizu. El encargado de hacerla fue Antonio Arriarán, cantero vecino del pueblo de Zabalza, valle de Echauri, y otros dos canteros ayudantes. Como he dicho antes, su origen parte de la casa Farrandorena.
 
                                           Legado recibido por Juan Bernabé Amézqueta, heredero de casa Echeverricoa
 
En el año 1736 murió D. Matías de Errázquin, vecino de Aizpún y en su testamento dejó por legado y manda especial la suma de cuatro mil pesos de a diez reales de plata a D. Juan de Arbizu, su tío, Abad del dicho lugar, con orden de que cuando muriera, se entregase la referida cantidad a quien designara por su legítimo heredero. Así mismo y por otra cláusula del mismo testamento el citado Matías de Errázquin legó a su hermano Pedro Juan de Errázquin, casado en el citado Aizpún y por muerte del sobre dicho a sus hijos, la suma de ocho mil pesos, y en caso de no haberlos, el citado testador dejó a opción y libertad de su tío el Abad, D. Juan de Arbizu, o a sus herederos, la distribución de los ocho mil pesos para que se empleasen en limosnas o se distribuyesen entre parientes del dicho Pedro Juan de Errázquin o del mismo Juan de Arbizu. Ambas mandas recayeron en el Abad de Aizpún, Juan de Arbizu,-Juan Pedro Errázquin murió sin descendencia- y éste, en su testamento dejó todos los bienes y derechos que le correspondían a la persona que la viuda de Martín de Amézqueta, sobrino del abad, María Matías Ramírez de Gazólaz, propietaria de casa Echeverría, nombrase por heredero. El citado matrimonio, ya difuntos, habían señalado como heredero universal de todos sus bienes a su hijo Juan Bernabé, por lo que, en cumplimiento de lo estipulado en el testamento de D. Juan Arbizu, recayeron ambas mandas en su persona. Not. Frco. Javier Díez Mendívil. Año 1739.
 
MESON
 
Inmediata a Echeverría, separada por una estrecha belena, nos llama la atención una construcción enorme de trazado irregular que presenta una fachada de sillar con imposta a lo largo de toda ella que se curva siguiendo el dibujo del arco de la puerta de entrada. Los cuerpos superiores están adornados con ventanas rectangulares y disponen de rejería antigua. El actual edificio es del siglo XVIII de hacia el año de 1736, año en que se derribó el edificio antiguo, del siglo XVI y se construyó el actual por Juan Francisco de Arriarán, maestro cantero vecino de Zabalza, a instancia de María Lacunza. En el contrato se especifica que Arriarán debe deshacer con gran cuidado la casa vieja y aprovechar todo el material posible, retirando con gran cuidado los dos escudos que luce el edificio para colocarlos posteriormente. Así como la casa Echeverría, de la que le separa una “belena“, es un cuadrado perfecto, a ésta, similar a la anterior, la afean unos corrales añadidos hechos a una con la casa. La fachada sustenta los escudos detraídos de la casa vieja, ambos barrocos del siglo XVIII, escudos que se refieren a los apellidos de sus moradores, Goya – Muniáin.
 Goya :
Un Rey sentado en una silla con vestiduras reales y corona en la cabeza, con la espada desnuda en la mano diestra con la punta levantada y, en la parte inferior, tres árboles verdes de tejo en campo de gules y doce cañones de artillería.
 Muniáin :
Está dividido en cuatro cuarteles, en el primero y tercero a cada castillo y en el segundo y cuarto sendas medias lunas y en las puntas de éstas, sendas estrellas al pie del cordón que tira de arriba hacia abajo un grillete. Existe un requerimiento cursado por María Lacunza a los jurados del pueblo, donde se indica ser su casa de linaje de hijosdalgo y explica que los dos escudos que posee los va a colocar en la fachada de la nueva casa y su significado, para que testifiquen y den cuenta de ser verdad lo en él reflejado ante D. Vicente Bedoya, del consejo de su Majestad y del fiscal mayor del Reyno. Actualmente es conocida por el nombre de “Mesón”-estuvo dedicada últimamente a posada hasta que fue adquirida por los actuales propietarios-, detentando antiguamente varias denominaciones, Juangorena, Herrero, Goya,.etc... A continuación explico someramente el discurrir de la casa y sus propietarios a través de los años, hasta nuestros días.
 
                                                                 Historia de la casa llamada Mesón

En tiempos pasados, siglo XVIII, AZANZA albergó una de las familias más importantes del entorno-Goya- naciendo en ella José de Goya y Muniain, traductor y humanista que fue auditor de la Rota y a quien Carlos IV concedió una canonjía en Sevilla. Fue amigo de Godoy y murió en Sevilla.
 El apellido Goya es de ascendencia guipuzcoana, originario del pueblo de Zubieta, y por esa razón uno de los escudos que luce en la fachada es el de Guipúzcoa.
 El apellido Goya se extendió por Navarra, Aragón y Valencia. A la de Aragón perteneció el genial pintor Francisco de Goya y Lucientes.
 El primero de los Goya-Ascensio-aparece en Azanza en el siglo XVII, aproximadamente hacia el año 1670/80, y casa con María Lacunza, de la casa del Herrero, Juangorena o Arozarena, de estas tres formas fue llamada hasta el citado enlace. A partir de éste es conocida como casa Goyerena o Goya simplemente.
 Este matrimonio tuvo dos hijos, Juan y Juan José, mas tres hijas, Vitoria, Manuela y Polonia. Juan casó en Azanza con Juana Mtnez. de Muniain, natural del pueblo de Muniain de Guesálaz. Las hermanas casaron por los pueblos cercanos y el otro hermano, Juan José se embarcó para las Indias.
Hasta el año 1732, aproximadamente, el discurrir de esta familia fue como la del resto de habitantes del pueblo, tenían una hacienda de 130 robadas de tierra mas 30 peonadas de viña y algunos ganados, lo cual no creo les diera para muchos dispendios. Por datos que nos han legado los escribanos, vemos que ésta casa, como otras del mismo lugar, en años de poca o nula cosecha, recurría a la venta de tierras, en carta de gracia, para acopiar algún dinero con el que hacer frente a las necesidades. Esta situación da un vuelco a partir del año 1732. Ascensio había muerto y María su viuda, no solo recobra la totalidad de las tierras vendidas años atrás, sino que se lanza a una política de compra de todo lo que sale al mercado, tierras, viñas, censos, capellanías, etc. y no solamente en el valle de Goñi, sino donde se pudiera invertir.
 El año 1734 compra una hacienda en el mismo pueblo de Azanza consistente en 110 robadas de tierra por el precio de 1900 ducados. Era propiedad de Mendigaña de Izu. Este se reserva la propiedad de la casa y el derecho de vecindad. Not. José Esparza- Asiáin
 ¿ Que era lo que había originado tal cambio?
 D. Pedro Ildefonso Ochoa de Olza, notario en el pueblo de Salinas de Oro, nos lo aclara a través de un poder cursado por María Lacunza , vecina de Azanza, a favor de Gabriel Lacunza, su primo. A través de lo anotado en él, nos enteramos de que su hijo Juan José, galeonista que residió en Cádiz, se había embarcado años atrás para las Indias, falleciendo el día 7 de Noviembre del año 1731 en Portobello, tras entregar poder para testar en favor de D. Francisco Avendaño, vecino de puerto de Santa María, nombrando en él por su única y universal heredera a su madre María Lacunza.
 El monto del legado ascendía a la cantidad de 20.250 pesos en doblones y entre ellos, 1870 pesos en plata. María Lacunza era analfabeta por cuya razón, a través de éste documento, da plenos poderes a Gabriel de Lacunza, primo suyo avecindado en Cádiz, para que le represente a la hora de recibir la herencia. Así se entiende que comprara todo lo que se pusiera a tiro, con esa fortuna hubiese podido comprar todo el valle de Goñi incluidos sus habitantes.
 De estas fechas es la ejecución de la casa que se admira actualmente. D. Juan de Goya, hijo de María y casado en Azanza, acuerda con Juan Francisco Arriarán, maestro de obras, “reedificar y hacer casa nueva” sobre la que vive el citado D Juan. El pliego de condiciones donde se trata las trazas, forma, materiales y costo se extendió en Azanza en fecha 17 de Noviembre del año 1734, ante Pedro Ildefonso Ochoa de Olza. La familia siguió viviendo en Azanza durante varios años, trasladándose posteriormente a la capital tras dar en arrendación casa y tierras.
El año 1916 Domingo Beperet compró a Félix Echarte, propietario de la casa y hacienda la totalidad de los bienes, manteniéndolos en su poder hasta el año1927. En ésta fecha las enajenó a Félix Armendáriz, vecino de Azanza propietario de la casa denominada “Sastre”. Las tierras sumaban 67 robadas de 1°, 56 y 7 almutadas de 2°, 43 y 12 almutadas de 3° y 91 y 15 almutadas de 4°. Años más tarde, el año 1937, Pedro Armendáriz, hijo de Félix, compró a su padre parte de las adquiridas, concretamente: 44 robadas de primera, 38 de segunda, 33 de tercera, y 58 de cuarta, más la casa nativa Goya y otra denominada “Leceaga” sita en el mismo lugar. Ese fue el final de la casa denominada Goya. ( Archivo Municipal del Valle)

  APEZARREN
 
Enfrentada con la de Echeverría y Mesón, calle en medio, se encuentran un conjunto de edificaciones adosadas a una principal, que la cubren de forma que casi no se distingue su construcción. Viéndola actualmente, me imagino que poco o nada ha cambiado desde los tiempos pasados. Fue antiguamente una de las propiedades más pudiente del pueblo. Francisco de Leyza, notario de Asiain, nos ha dejado nota de las posesiones de la casa Apezarren, al anotar, en los contratos matrimoniales celebrados entre Susana de Goñi, heredera de la casa y García de Echauri, su marido, el inventario de los bienes que le pertenecían. El inventario se realizó el año 1637 y se anotan la casa principal, mas otras cuatro, todas ellas con pajar y corrales, una vecindad en el pueblo de Izu, otra en Goñi y una más en Eguillor-Beasoain. En el pueblo de Asiain la casa llamada de Leyza y sus pertenencias y una salera en Salinas de Oro Poseía 41 peonadas de viña en los términos de Ciriza, Echauri y Asiain, mas 255 robadas de tierra de pan traer en Azanza y pueblos limítrofes. Ganados : 6 Bueyes de labor, 12 Caballerías, 40 bacas, 1200 ovejas y cabras y 40 cerdos.
 En razón de la ganadería anotada digo al principio que la casa sería tal y como la vemos en la actualidad, dedicada en la totalidad para establos y cuadras, pajares y torres donde poder albergar tanto el ganado como el pienso y la paja necesarios. Como he indicado los adosados cubren prácticamente la totalidad de la principal. Si se le liberara de ellos nos enseñaría quizás una hermosa arquitectura como promete la fachada. Hoy es hacienda venida a menos manteniendo solamente el caserío antiguo que denota tiempos pasados esplendorosos.
 
SASTREARENA
 
En la parte baja del pueblo, a poniente, dando cara a la carretera se encuentra la casa denominada del “Sastre”, antiguamente“Sastrearena”.Tal y como su nombre indica indudablemente en tiempos su propietario habría sido algún artesano dedicado a confeccionar ropa. Pese a mi interés en recuperar los orígenes no lo he conseguido dada la falta de datos anteriores al siglo XVIII al haber desaparecido los libros de la Iglesia por causa de las guerras.
 En tiempos antiquísimos—años 1600—el apellido de sus propietarios era Amézqueta, emparentados con Farrandorena del mismo lugar. Tras esto existe un vacío de 100 años sin noticia alguna referida a la casa ni a sus propiedades. Reaparece con el apellido “Berazar” que, absorbido por el “Ramírez de Sagüés” originario de Vidaurreta, permanecerá durante décadas en la familia.
En ésta vivienda se advierte una contradicción curiosa: Normalmente en todos los pueblos de labranza, las propiedades de posibles tenían unas edificaciones amplias, capaces, necesarias para almacenar todo tipo de granos y acoger los animales, ejemplo Mesón, Echeverría, Gulina, etc.. sin embargo, Sastrerena supera a las citadas, es un caserío enorme y, ahí la contradicción, en tiempos atrás solamente disfrutaba de unas pocas tierras, como nos lo indica el inventario llevado a cabo al celebrarse el enlace de Frco Ramón Ramírez de Sagüés, con Martina Ramona de Esáin en fecha 14 de Mayo de 1805. El documento anota :
 La casa de nombre Sastrearena que afronta con casa de Garcienecua y solar de Eraso de Igúzquiza, una sepultura dentro de la Iglesia en el lado de la epístola, Una huerta cerrada de pared que antes fue corral en la plaza del lugar de una cuartalada, afrontada con huerta de Erlateguicoa y sitio de Gulinecoa, 28 robadas de tierra en diferentes términos del lugar 11 robadas compradas en carta de gracia. Ganados : dos vacas, tres novillos, un macho, 16 ovejas, trece corderos, tres cabras, una cerda con cuatro crías y un cerdo marzal. Sembraduras : 25 robadas de trigo,4 de maíz,2 de habas,2 de alholva, 2 de cebada,2,5 de avena, 2,5 de girón, 1,5 de veza. Efecto de labranza: 2 pares de layas, 4 azadas, 3 hachas, 1 yugo, 1 golde. Anota así mismo el ajuar de casa, el menaje de cocina y las ropas existentes. No se entiende un casón tan enorme para unas propiedades tan exiguas, supongo que usarían solamente parte del mismo, estando el resto desocupado.
 A lo largo de los años, la casa “Sastre” fue ampliando sus propiedades en gran medida. El catastro del año 1881 del lugar de Azanza señala a Ubaldo Armendáriz como propietario de 97 robadas de tierra. En Los últimos años del siglo XIX y principios del XX desaparecen varias haciendas del lugar,-Gulina, Loyola, Goya, Elizanderena, saliendo sus tierras a la venta, lo que da ocasión a la compra y aumento del patrimonio a los restantes. El año 1916, Félix Echarte, propietario de los bienes de la casa Goya, pone a la venta la totalidad de tierras y casas, haciéndose con ellas Domingo Beperet, cubano residente en nuestro país. El comprador nunca las cultivó directamente, arrendándolas al mejor postor, hasta que el año 1927 las puso en venta dando opción a los caseros para hacerse con ellas. ¿Sastrerena llevaba en arrendación las fincas? No tengo constancia.
 El citado año las fincas pasan a poder de Félix Armendáriz, hijo de Ubaldo, amo menor de la casa, sumando las tierras adquiridas 259 robadas divididas en: 67 de primera clase, 57 de segunda, 43 de tercer y 92 de cuarta. Posteriormente dividió la hacienda con su hijo Pedro, que había comprado al citado Beperet la casa nativa de los GOYA.
 Hoy sí tiene razón de ser el enorme edificio llamado “Sastre”.
 
            JULIARENA -GULINARENA
 
Afrontada a la casa citada anteriormente de Apezarren y mugante con la de Aizpún, se yerguen las ruinas de lo que en tiempos debió ser una imponente construcción. Se mantiene en pie solamente un lienzo de pared en el que se abren seis huecos enmarcados por sillares trabajados recordándonos las ventanas. Debió ser una hermosa mansión, los laterales del muro conservan las esquinas de sillar descubierto siendo el resto de sillarejo. El resto de la construcción ha desaparecido sin que se pueda adivinar la traza, orientación, entrada, distribución y pertenencias. ¿Que fue de sus piedras, losas, maderas etc..? Con seguridad, al desaparecer la familia que la habitaba, la dejadez y el abandono habrían acabado con ella, empleándose sus materiales como cantera “barata” para otras viviendas y corrales, cosa bastante común entonces. Antiguamente fue conocida como “Juliarena”pasando años después a conocerse como “Gulinarena”, siendo muy principal años atrás, cuna de Vicarios y Abades tanto del propio pueblo como de sitios vecinos.
 Mantuvo el distintivo Gulina pese a que perdió el apellido al casarse Pedro José Pérez de Azanza, natural de Echauri, con  una hija de la casa.
 Que era casa principal nos lo demuestra la dote que llevó MªAntonia Escolar, vecina de Echauri, en su casamiento con Juan Miguel Pérez de Azanza, heredero de la citada casa el año 1735. Aportó 800 ducados. Pocas haciendas podrían hacer señalamiento tan cuantioso.
 De su potencial nos da una idea el inventario realizado en fecha 1-12-1787 con motivo de los contratos matrimoniales entre Juan José Pérez Azanza, con Mª Joaquina Díez de Ulzurrun, vecina del pueblo de Saldise, de la casa Churiorena. Son bienes propios la casa llamada Gulinarena, afrontada con la de Vicenterena, y un corral, llamado Apesteguía, que afronta con casa abacial y casa del Sastre., otra casa llamada Apezarrerena, otra llamada Tirapu, que afronta con casa Azcaraterena, otra de nombre Colarrecoa, afrontada a casa Ibañesena, otra de nombre Echeverría y otra en el pueblo de Ulzurrun., pose así mismo una vecindad en Arguiñáriz Disfrutaba de 400 rabadas de tierra en los términos del valle de Goñi, mas 28 peonadas de viña, parte en Echauri y parte en Ciriza. Poseía 7 bueyes de trabajo, 3 bacas, 11 caballerías, 150 cabezas de ganado lanar y 14 de cerda. Existencias de granos en la fecha: 300 robos de trigo, 154 de maíz, 80 de habas, 45 de girón, 30 de ezcandio, 30 de beza, 30 de ordio, 28 de avena y 5 de aiscol. En aquellos años una fortuna.
 Not. Juan Diego Andiano.
Ahora bien, nos indica el inventario que la casa se encuentra gravada con un censo de 800 ducados, debidos a un vecino de Senosiaín, no dice el nombre. A raíz de este débito comienza el declive de la casa Gulina. Años más tarde, no solo no ha pagado éste, sino que ha incrementado la deuda que asciende a 2200 ducados. Al no disponer de liquidez para hacer frente a los débitos, pone a disposición de los acreedores todos sus haberes, para que éstos, una vez medidos y tasados por personal competente, aportado por ambas partes, recuperen, bien en casas, bien en tierras, los capitales prestados. Todo esto conduce a la ruina de la casa.
 En un nuevo inventario realizado en 1831, posee solamente la casa principal Gulina y la vecindad de Arguiñáriz, y retiene 213 robadas de tierra, estando cargada con nuevas hipotecas En el transcurso de los años siguientes sigue el descenso de los bienes, se ejecutan las hipotecas por los diferentes acreedores hasta esquilmarla por completo.
 El año 1861, Joaquín López, último propietario, y su mujer Mª Fermina Iriarte, confirman como administrador de la casa y bienes existentes, a su tío Mariano Díez de Ulzurrun, vecino de Saldise de la casa Churiorena, dándole poderes para que pueda cultivarlos o arrendarlos hasta la mayoría de edad de su hermano Bonifacio, ya que emigra a Buenos Aires con parte de la familia en busca de fortuna. Debe hacerse cargo, así mismo, de su padre Martín José y de su hermano Bonifacio. Deja también a su hija Catalina, niña de cuatro años de edad, a cargo de su suegra Josefa Arangoa, vecina de Beruete.
 ¿Regresaron? .
01 Dic 2010
Admin · 128 vistas · Escribir un comentario